Lloraré hasta el hartazgo mi pena de amor.
No tengo más que lo que se me fue o perdí. Lo demás es
vacío. Es oscuro y frio. Inmenso y eterno.
Tengo en mi alma la misma angustia interminable que dejaron tus ausencias, tus precipicios y
tus abandonos.
No logro encontrar un pedacito de luz que me de claridad
y fuerzas. Hay respuestas pendientes.
Hay preguntas inconclusas y palabras, como dagas, clavadas en mi alma.
No voy a llamarte. Voy a respetar tus silencios, tus
elecciones y también tus tiempos como lo he hecho siempre, hasta ahora.
Y, aunque muera de ganas de mirarte a la cara para encontrar
respuestas, no voy a buscarte. Eso me pediste y eso seguiré haciendo.
Te dejo que marches con tu cobardía a cuestas, con tus
silencios al hombro, con tus verdades olvidadas y tus mentiras que lastiman.
Me arrebatas un mundo entero de amor y de palabras. Te quedas de nuevo con todos los viernes y las
noches de pasión. Con el aroma a arroz y las tardes de risas y peleas sin
sentidos. Te llevas las miradas profundas hasta el alma, que tampoco volverán. Mis risas y alegría también se marcharon con vos.
Mi desolación, la
tristeza inimaginable y todas las noches sin dormir que te piensan continuamente,
son las consecuencias de tu elección y tu egoísmo.
Podés seguir escapando tranquilo, que yo con mi silencio
continuaré financiando tu armonía…
